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April 08, 2008

Tibet otra vez, segundo intento

Hace un par de meses conocimos en Repkong (o Tongren en chino) a Geng deng Aosai, un monje tibetano budista de la secta Gelug. Estaba en la habitación de al lado con tres monjes más escuchando música y charlando. Al vernos enseguida vino a hablarnos. Tenía nuestra edad y hablaba muy buen inglés, un australiano retirado venía todos los veranos a enseñarle. Mientras hablábamos animadamente a veces le sonaba el móvil. A nosotros nos parecía divertido descubrir que debajo de su túnica granate llevase el cinturón para el móvil y la palm pilot. Compartió con nosotros su música favorita y nos contó un poco de la vida de su ciudad. Cuando conseguimos olvidarnos de que era monje, tibetano, y de que estábamos en China, pasamos a hablar de música, viajes y sueños. Le contamos que nos gustaría aprender chino y nos enseño un mini diccionario que tenía integrado en su teléfono, que pronunciaba y escribía las palabras. El también estaba aprendiendo un poquito, aunque en realidad no lo necesitaba para su vida cotidiana. Yo antes de llegar allí no sabía que hay un montón de lugares dentro de lo que los mapas llaman China y fuera de lo que hoy es considerado Tibet, donde viven tibetanos, donde se habla tibetano, donde hay templos y universidades de y para tibetanos. Aprendí entonces que el mismo Dalai Lama había nacido en uno de ellos y que el conflicto sobre este trozo de tierra tiene cientos de años. A mi me hubiera encantado preguntarle a Geng deng Aosai más sobre Tibet, sobre su relación con los chinos, sobre su opinión sobre los conflictos, sobre lo que sale en los periódicos... pero Ricardo me cortó en seco... déjale de esos rollos, los turistas le deben preguntar siempre lo mismo. Y tenía razón, era persona antes que tibetano o interes de investigación periódistica, y así se relajó el ambiente y hablamos como con cualquier otro, de él, de su familia, de que estaba estudiando medicina tradicional tibetana, porque desde pequeño quería ser médico. Estudiaba en la Universidad Tibetana gratuita e integramente en tibetano y le quedaban dos años para acabar. Nunca había visto al Dalai Lama y nunca había cruzado esa línea en el suelo que define lo que, desde 1949, es el territorio Tibetano, pero sin duda sus facciones, rasgos e idioma parecían decir que nunca salió de allí.

Desde la semana pasada hacemos intercambios con Wanglei. Si los físicos describen personalidades, a este no hace falta más que verlo una vez para saber que es un buenazo. Alto y grande, de cara redonda, y muy tímido, es el sobrino de nuestro profe y la idea es hablarle una hora en inglés y luego que el nos ayude una hora con nuestro chino.

Acaba de llegar de vivir 8 meses en Australia, donde trabajaba en un supermercado de Chinatown limpiado pescado, cuenta divertido. Así que la diferencia de nivel es obvia. Con él hablamos de todo y en chino solo podemos preguntarle cómo está y darle la hora. También tiene nuestra edad y es médico. Se casó con su novia de toda la vida después de 10 años de noviazgo, y planean irse a vivir una temporada a Inglaterra. Quizás porque vestimos parecido, quizás porque también carga el libro de inglés y el diccionario, y quizás porque también pone cara de susto cuando no entiende algo, o quizás porque ya he tenido muchos amigos de ojos rasgados, a mi se me olvidó a los cinco minutos que es chino y toda la carga política que eso puede significar y que sesgó sin duda los primeros minutos de mi conversación con Geng den Aosai, algo que ahora entiendo como totalmente injusto para este último. Wanglei nació en la provincia de Xingjiang, la del norte del Tibet y con una historia sorprendentemente parecida. Tierra de Uigures, el ejercito de Mao decidió que le interesaba su petróleo e invadió la zona. La religión musulmana que imperaba en la región fue relegada, y el territorio fue incluído en el sueños de grandeza del dictador. Medio siglo después la raya en el suelo sigue también en el mismo sitio que la dejó Mao. La familia de Wanglei, de la etnia mayoritaria han, fue enviada a poblar la zona. Naturales de Shanghai creemos que no por decisión propia, se mudaron a Urumqui a 4.000 km y clima extremo para vivir allí 25 años. Volvió a Shanghai hace unos 10. A estudiar y a estar con los suyos. No sé si aprenderemos mucho chino, los encuentros con él de momento son un darse cuenta que si uno se equivoca de tono al pronunciar el otro simplemente no se entera de nada. Pero poco a poco. “El chino es muy difícil y vosotros sólo lleváis un mes”, nos dice. Frustra ver que al basta con decirle una palabra nueva una vez para que la recuerde para siempre. Y él se sorprende de nuestra falta de memoria. Pero es paciente y dulce. Nos cae muy bien.

Creo que si Geng den Aosai y Wanglei se conocieran, se gustarían. Los dos estudian medicina, uno la china, otro la tibetana. Creo que si Carlos estuviera por aquí, también se caerían bien. El mismo Carlos que renunció a esa vida de contrato fijo e hipoteca a 30 años que anda viajando por Asia, mareado de que la China esté hasta en la sopa. Tres médicos charlando de la vida bajo un árbol, sería sin duda entretenido.

No sé de qué manera el contenido de los informativos, las rayas en el suelo, las banderas y los miles de datos de los libros de historia contribuyen a la posibilidad de que esos tres amigos nuestros se hagan amigos entre ellos.
Eso es en el fondo todo lo que me preocupa y por eso creo que no voy a hablar más de política, ni de historia, ni de datos. Prefiero hablar de las personas, de las que el mundo está lleno. Las historias personales, las personas contradictorias. Si me preguntan si creo en una revolución posible es en esa. Es sencilla y personal, y en las sociedad de la saturación informativa, la polaridad de las opiniones y la radicalización de los puntos de vista, creo que la revolución pasa por renunciar a todo eso y volver al tú a tú. Es sólo entonces cuando uno puede sentir esa sensación tan innata en el hombre que tan desuso está en estos días. (sino que se lo pregunten a la senyora del consulado argentino....)

R: Yo solo puedo decir “Quiero un Pasaporteeeeeee!!!!!!. Qin wen, o si vous plait, o si us plau, por favor, Please, Milega, Law samaht, Arren, Balii, Bonvolu, Bitte, Kudasai, Prego, etc etc etc

Posted by Eider at April 8, 2008 06:28 AM
Comments

Pero, qué pasa con Ricardo? la Embajada no le puede hacer un duplicado de su pasaporte?

Un beso y cuidaos!!!

Posted by: magda at April 12, 2008 02:15 PM

What happened to you writing in both English and Spanish? I miss reading your blog.

Posted by: Nora at April 14, 2008 12:27 PM