y otro cuento chino mas
Guihua recordaba bien una de las ultimas veces que le paso. La situacion no tenia nada de especial, estaba sentada en un banco en medio de la calle, con su amiga Huilian, saboreando su te de perlas con las bolas negras en el fondo que chupaban a traves de una pajita ancha, mientras hablaban de todo un poco y de nada en particular, cuando vio como le pasaba sin poder hacer nada para remediarlo. Era como si de repente se le cayera el brazo encima del vestido veraniego de su amiga, ante la sorpresa y desesperacion de esta que se pondria a gritar mientras ella actuaria con toda naturalidad "uy, tranquila! espera que me lo vuelvo a poner, se me cae a veces! no te preocupes!" ante la mirada extranyada de la amiga que pensaria que corria el peligro de enloquecer ante tal personaje.
Algo parecido le habia pasado aquella tarde. Estaba tranquilamente disfrutando del sol y la companyia de Huilian cuando se le empezaron a caer un monton de palabras. Lo peor es que no se trataba de palabras arbitrarias e incomprensibles, sino de frases coherentes llens de sentido y eso era lo que desesperaba a Guihua. Porque parecia mas sencillo ignorarlas que explicar a Huailin que se le habian caido por un momento de despiste, pero que por favor no las tuviera en cuenta. Sabia que su amiga le responderia con esa mirada en la que los ojos parecen enrrollarse hacia atras cuando uno no da credito a lo que esta oyendo.
Guihua entendio que ese era el problema del mundo, y por eso estabamos rodeados de tantos sinsentidos. La gente era demasiado timida o quizas demasiado vaga para atreverse a reconocer que se trataba de palabras caidas. O quizas era que a nadie le gustaba el silencio, porque molesta tanto como cuando el sol te da directamente en la cara, como le estaba sucediendo a Guihua en este momento. Guinyo los ojos, mientras se tapaba con la mano derecha, para volver a prestar atencion a su amiga y darse cuenta que Huilian llevaba un rato hablando mas animada de lo que habia estado hasta entonces, para darse cuenta de que su peor miedo se habia cumplido: Huilian su guapa amiga de pocas palabras, parecia ahora o querer dejar de hablar y estaba envuelta en un monologo en el que movia animadamente las manos y soltaba incluso de vez en cuando algun suspiro. Huilian estaba reaccionando a las palabras caidas, se estaba implicando en ellas, habia empezado un baile en espiral que podia acompanyarle no solo toda la tarde sino unos cuantos dias.
Guihua se sintio derrotada. No importaba que hubiese estado toda la tarde tranquila, hablando durante horas concentrada y diciendo cosas que relamente queria decir, sin que tuvieran mayores consecuencias para despistarse unos segundos, dejar que se le cayeran unas decenas de palabras y que esas fuesen las que dominasen la tarde, las que se recordaran. Sin duda, penso Guihua, lo peor de las palabras caidas es que tienen poderes.
Guihua se sintio culpable, sabia que nada nace de la nada y las palabras caidas tampoco. Si se le habian caido es porque estaban ahi, las tenia dando vueltas por la cabeza porque las habia pensado en algun momento. Sabia que tenia que haberlas matado antes de que crecieran, haber acabado con ellas de la unica manera que se acaba con algo, con total indiferencia, dejandolas pasar, dejandolas ahogarse en sus propios gritos para llamar la atencion. Y dejando sobretodo, espacio para palabras nuevas.
Observando a Huilian que seguia hablando animadamente, entendio el atractivo de estas palabras. Enfermedades, guerras, injusticias, quejas, robos, perdidas, lamentos... tienen la propiedad de enrrollarse en la conversacion hasta llegar a guiarla y todo, tienen el poder de llegar a cumplirse si se les dedica la suficiente atencion. Guihua sabia que su amiga preferiria hablar durante horas de enfermedades incurables, futuros truncados y desgracias varias y considerarse sensible por tratar estos temas, que enfrentarse al mundo con una actitud positiva y esquivar este tipo de conversaciones. Asi que Guihua supo que no tenia eleccion, tenia que hacerlo por la salud de su amiga.
Asi que se acerco en el banco hasta que sus vestidos veraniegos casi se tocaban y dejo que se le cayera el brazo. El mismo con el que sujetaba el te que exploto al caer al suelo manchando y salpicando a las dos amigas. Huilian enloquecio al ver un brazo inerte sobre su vestido y empezo a gritar histericamente. Guihua sonrio tranquila, sabia que las palabras caidas habian muerto.
Posted by Eider at February 12, 2008 09:34 AM