nuevos pensamientos, nuevos lugares

No sé si las señales existen. Pero me parece curioso que el Dpt. de hacienda americano decidiese devolverme un poquito más de los 4.000 euros que me gasté viajando, haciéndome un poco más rica hoy de lo que era el 19 de septiembre pasado cuando empezó mi viaje. O que conociese a mi compañero de viaje cuando yo tenía que volver y que siga ahí, tres meses más tarde, proponiéndome seguir viajando. O que nada haya cambiado tanto en un año y que me de las sensación de que no va de un poco más. O que los amigos que conoci viajando, sigan ahí, referencias de sueños y de una vida menos estable. O que mi madre me haya dado el consejo más sensato y valiente de todos.
Lo cierto es que no si hubiera tenido que desmontar el piso en nyc, me hubiera quedado viajando, hasta cansarme, hasta ver todo lo que quería ver, hasta que me entrasen las ganas de volver a quedarme. Y por eso he decidido volver a viajar, sin ruta definida, el próximo miércoles. Sólo sé que vuelo a Delhi y que me espera un barbudo en el aeropuerto.
Abro un libro al azar (ese juego que me gusta tanto últimamente) y me encuentro con esto:
"Los viajes son las comadronas del pensamiento. Pocos lugares inducen en mayor medida a las conversaciones interiores que un avión, un barco o un tren en marcha. Entre lo que tenemos ante nuestros ojos y los pensamientos que acertamos a albergar en nuestra cabeza se entabla una correlacion bastante pintoresca: los grandes pensamientos requieren a veces grandes vistas, y los nuevos pensamientos, nuevos lugares. Las reflexiones introspectivas con tendencia a encallarse se ven impulsadas por el discurrir del paisake. La mente puede ser reacia a pensar con propiedad cuando se supone que su único cometido ha de ser el pensamiento. La tarea puede resultar tan paralizante como tener que contar un chiste o imitar un acento cuando nos lo piden. El pensamiento funciona mejor cuando hay dimensiones de la mente consagradas a otras tareas, encargadas de escuchar musica o de seguir una hilera de arboles. La musica o el paisaje distraen durante algún tiempo esa faceta nerviosa y censuradora de la mente que tiende a cerrarse en banda cuando se percata de alguna dificultad emergente en la conciencia y huye despavorida de los recuerdos, las añoranzas, las ideas personales u originales, y opta, en su lugar, por lo burocrático y lo impersonal."
- "El arte de viajar" Alain de Botton
Posted by Eider at September 19, 2007 09:24 AM