La favela Rocinha

Estando en Rio tuve la oportunindad de visitar la favela más grande de la ciudad, donde se calcula que viven unas 200.000 personas. Personalmente, fue una de las experiencias más alucinantes del viaje.
Inicialmente tenía cierto recelo en visitarla, quizás tenía razón Elaine cuando decía que estaba cargada de prejuicios al respecto, pero tenía la sensación de que era una visita turística a la miseria de otros, y me sentía incómoda participando o peor, molestando.
Sin embargo me encontré con toda una ciudad estructurada con mucho orgullo, trabajo y sobretodo un gran sentido comunitario. Un grupo de gente agrupada por unas condiciones similares y muy injustas, y dispuestas a luchar por recuperar una dignidad que el gobierno no sabe/quiere darles. Porque los habitantes de las favelas son los camareros de Copacabana, los taxistas, los cocineros, los... gente con trabajo digno pero no ganan lo suficiente para vivir. Y que por lo tanto, (olé sus huevos!!), han decidido construir una ciudad bajo sus propias reglas.
Con su propio hospital, sistema judicial, administración, oficina de correos, 4 colegios y distribuidor de agua. Donde se pincha la electricidad del poste más cercano, y donde todo el mundo tiene tele por cable y internet, pero donde no se pagan impuestos.
Vivir en la favela cuesta unos 100 euros al mes de alquiler y comprar una casa alrededor de los 2000. Sin embargo, muchas cosas básicas están todavía por resolver, como la recogida de basuras, que se acumula en las calles e invade las casas cuando llueve; con los problemas higiénicos que eso supone.
Las calles son también bastante incómodas, millones de escaleras y zonas de complicado acceso que hacen muy difícil la vida de los distribuidores (nos cruzamos con un pobre cargado de cajas de cervezas....).
Sin embargo, la sensación de comunidad y solidaridad entre ellos es immensa. En la visita, pasamos por la primera casa que se construyó hace 75 años y que originariamente era de madera y barro. En el 2002 el gobierno la compró y mejoró y creó un centro cultural donde organizan cursos de fotografía, inglés, de pintura, etc. para todos los niños de la favela. La única condición para asistir a estas clases extraescolares, es demostrar que van a cada día al cole y que sacan buenas notas.
Es sin duda un buen proyecto para mejorar las aspiraciones vitales de los más pequeños, aunque no puedes evitar observarlo con cierto recelo y preguntarte si realmente va a cambiar algo.
Lo que me sorprende más de la visita, es la gentileza, amabilidad y las amplias sonrisas de todo el mundo con que nos cruzamos. Nos invitan a sus casas, nos preguntan de donde venimos y no pueden creerse que vivamos a tantos dias a pies de ese lugar y que hayamos venido de tan lejos para verles a ellos. Se sienten especiales. Y la guía les repite en cada foto que les sacamos, que quizás es la foto que les hará famosos. Te sientes pequeñito. Uff.
Pero te contagian ganas de vivir.
No quiero caer en la expresión con la que muchos turistas occidentales volvemos a casa de "son felices pese a que no tienen nada" que parece que nos limpia las consciencias y nos deja seguir viviendo cómodamente en este otro lado de la historia. Porque no. No tienen mucho, no. Y aceptarían amablemente cualquier tipo de ayuda. Pero su gobierno no se las da. Y como turista no sé cuanto se puede hacer. Esa parece ser la gran pena de Sudámerica. Tanta riqueza y tan mal repartida. Pero supongo que me chocó especialemente ver todo esto al mismo tiempo que el mundo se volcaba en dar ayudas humanitarias al país más rico y me dolió tanta locura.
Como pequeña nota de esperanza, os explico que las organizaciones que montan estos tours a las favelas suelen donar la mayoría de sus beneficios de vuelta a la favela, en forma de proyectos de mejora de las viviendas, construcción de escuelas o centros de acogida para los más pequeños, etc. La manera más inteligente de ayudar, suele ser a partir de donaciones a una de estas organizaciones, que pueda distribuir el dinero en proyectos.
Creo que la organización con la que hice el tour no tiene web, pero esta es una alternativa. Sino las ONGs locales son otra buena opción.
Posted by Eider at September 15, 2005 12:40 AM